Fatima-Carlos-Historia-hotel

Gracias Carlos

Escalofriante historia contada por Carlos Román Ceballos en el día Internacional de la mujer 2019 en el grupo de Facebook Historias de trabajadores de hotel  

 

POR VOSOTRAS.

Esta historia, me ocurrió también en el hotel. No creo que sea graciosa… aunque me sale solo… pero la estaba guardando. Creo que pega para hoy. Que es vuestro día. Es la sensación de anulación psicológica y la mala leche que se puede tener para con un ser humano… y no todos los hombres somos malos.

Un verano, aparecieron en el hotel un equipo femenino de esos de piragüismo, no sé si es así, de esas piraguas que van muchos remando. Eran de Oriente Medio… no sé si eran turcas, marroquíes, sírias… no lo sé, solo que llevaban pañuelos en la cabeza, y un chándal hasta el cuello. Había competición internacional en Sevilla.

Andaban por el hotel con la cabeza agachada, siempre acompañadas del entrenador y otros hombres de su equipo técnico. Cuando se cruzaban con algún hombre por los pasillos el entrenador hacía un gesto a la vez que les decía algo en su idioma y ellas, sumisas se apartaban y agachaban la cara… pero las mujeres son traviesas por naturaleza… si se juntaban unas pocas y se escapaban por el hotel… ¡¡madre mía las que liaban!!

El hotel recibió órdenes de quitar los cables de antena de las televisiones, las cosas del minibar, los espejos de aumento, que no podían entrar hombres del servicio en las habitaciones sin ser acompañados por el equipo técnico… vamos como un campo de concentración.

Yo miraba a estos tipos con asco… eso no era concentración deportiva… eso era aislamiento social. Pero ellos sí tenían todo en sus habitaciones… televisión, bebidas, comida, etc.

Un día tuve que entrar en una habitación por el aire acondicionado. Vino conmigo uno del equipo técnico, tenía la misma cara que el toro que mató a “Manolete”… un becerro, eso sí con ropa de marca y moderna, parecía un chulo. Entro y allí había dos de las chicas, con sus chándal hasta el cuello y el pañuelo. Miro el aire y es verdad, no funciona, tiene el circuito atascado, tengo que cambiarlas de habitación, arreglar esto tiene su ratito, pero las habitaciones que hay están en otra planta, según recepción. se lo explico al maromo este, me habían dicho que solo podía hablar con los hombres. El mierda este, que habla español, me mira y dice:

—No hay aire frío… no importa… ellas se aguantan… están acostumbradas, aire acondicionado demasiado lujo, allí no tienen y no se quejan…

Una de ellas, se ve que la más lanzada, resulta que habla español, mira al subnormal éste y empieza a pelearse con él en su idioma… no es para menos, en julio aquí son 45 grados… algunas veces más… me mira la chica y lo mira a él… me dio una pena horrible… esa mirada me partió el alma… me pregunta que si no lo puedo arreglar, que no las dejan estar en otra planta…. el macarra la manda a callar y la empuja… suavemente, pero la empuja… y ya no pude más… le dije al muchachito este:

—Mira, lo puedo arreglar, pero tardo un buen rato, tengo que quitar placas del techo, conectar mangueras con ácido, etc… me puede llevar un par de horas… si no te importa que tarde, lo hago y punto… con este calor es inhumano tener a estas mujeres así…

El tío coge el móvil y llama. El entrenador da permiso pero vigilándome. Este tipo de arreglos son peligrosos hacerlo solo… se puede reventar un tubo, caerte el ácido, etc… siempre lo hacemos entre dos, pero ese día estoy solo. Es que ya me ardía el corazón.

Me pongo a la faena… el gorila en la puerta vigilando, en un segundo escucha risas en otra habitación y se va… mientras estaba en la escalera, siento una mano tocarme la pierna, miro hacia abajo y allí está la rebelde… su mirada me lo dice todo, con una sonrisa y me dice :

—¡¡¡Gracias!!! Nos tratan como animales.

Acabo y al irme las dos me miran otra vez…. sus ojos tienen un brillo de agradecimiento y rebeldía que me parte el corazón. Qué pena. Se las llevaban todos los días a entrenar con esos chándal y pañuelos, con esta calor…

Pues bueno, cuando empiezo a los días con el turno de noche, estando repasando luces por el pasillo, veo que vienen todas en fila con los mierdas estos. Al cruzarse las dos chicas conmigo me miran y sonríen… las meten en la habitación. Yo sigo con lo mío… cuando pasa un buen rato, se abre la puerta y se asoma una, me llama… joer, esta se va a buscar un marrón… voy y me pregunta:

—¿Puedes hacer que televisor funcione sin cable de antena? — enseñándome una navajita pequeña.

Que jodía… le sonrío, ¿como coño lo sabe?… me mira y dice:

—Me la ha dado mi abuela… me dijo que si se pone en antena se puede ver algo… por si me aburría… —con una sonrisa de traviesa que quitaba todos los males.

Me hizo gracia, se notaba que estaba hasta el “chichi” de los tíos estos…. pero a la vez me dio pena… y miedo, como la pillen… se lo digo y me invita a entrar… ¡¡¡Qué más da!!!
Le pongo la navajita en la antena y se ve la televisión… parecían dos niñas chicas el día de reyes… me abrazaron y todo… yo les decía… “silencio” y más se reían.

Cuando me voy a ir me dice:

—Quiero jamón ¿puedes traer jamón? —con una cara de pilla… —por favor… quiero probar…

¡¡¡Madre mía de mi vida!!! Que ésta me va a poner contra los talibanes… está loca.

—Pero el jamón es cerdo… tú eres musulmana ¿no? No puedes comerlo….

—Ellos comen jamón, yo he visto, y cervezas… ellos todo lujos y nosotras nada…

¡¡¡Hijo de puta!!! Pues ahí que fué el Charly, me metí en la cocina y pillé jamón y pan. Si esto lo leen los de cocina… lo siento, era una buena causa… querían jamón… yo también, me hice un bocadillo, con jamón, tomate y aceite de oliva… pero la idea era para ellas… tampoco soy tonto, ni soy el “Nelson Mandela blanco”.

Se lo llevé, y me fui. Al día siguiente dejaron el plato en el pasillo pero lejos… por la noche lo mismo… más jamón, y coca cola de regalo… tampoco las dejaban… eran muy graciosas… una noche me encontré que había seis metidas en la habitación… una me preguntó algo y todas empezaron a reñirle… me dijo la que hablaba español que me preguntaba si estaba casado… que ella quería irse de su país y casarse con un europeo… me hizo gracia… le dije que estaba casado… pero que primero fuera libre por sí sola, que luego buscara un hombre, si quería, y se casara conociendo la libertad… se lo tradujeron y se echó a llorar… pobrecilla… estaban anuladas.

Una noche ya no estaban… qué pena… ya se fueron… me dio mucha pena pensar qué sería de ellas… cuando entro en el office de esa planta veo que se les ha olvidado llevarse los platos y vasos de la planta… están allí… y entre tanta cubertería veo un papel escrito en lo que supongo sería árabe, o yo que se…. no se porqué lo cogí y me lo llevé… pregunté un día a alguien si sabía que ponía ahí… pensando que era de uno de los maromos estos… ponía lo siguiente:

“Gracias por hacernos libres”. Fátima

 

 

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